• Juan Márquez

La mejor descripción de nuestros corales

Desde Medellín se lidera la caracterización científica más completa de los ecosistemas que rodean los arrecifes de coral en Barú (Bolívar), hoy seriamente amenazados por los desechos del Canal del Dique.

Redacción Vivir


La isla de Barú, en Bolívar, posee algunos de los bosques de manglar más biodiversos del país. / Ecoral.com


El paisaje paradisíaco que acompaña este texto, las aguas cristalinas, el bosque de manglar, la arena blanca y los arrecifes de coral escondidos bajo el agua, en unos años podría existir sólo en la memoria de los turistas y habitantes de Barú que pudieron disfrutarlo.


“La bahía de Cartagena, que ahora es una cloaca, alguna vez fue un lugar hermoso de aguas turquesa, repleto de corales, donde podían verse algunas de las especies más atractivas, como pastos marinos, manatíes y tiburones”, dice Federico Botero, abogado especialista en derecho ambiental y gerente de Ecoral, una empresa encargada de realizar complejos estudios de impacto ambiental a grandes compañías, enfocados en el rigor científico.

Pero llegó la navegación, y la construcción del Canal del Dique permitió luego que las aguas contaminadas y sedimentadas del Magdalena hirieran de muerte la bahía. Un daño incalculable que, por la presión del agua, continúa avanzando y se desplaza hacia Barú, uno de los destinos turísticos más atractivos del país.


Hace unos años, en esa misma región, el grupo cementero Argos pretendió explotar un yacimiento de piedra caliza ubicado sobre grandes extensiones de bosques de manglar, fundamentales para los ciclos de reproducción de los peses. Los impactos ambientales que traería tal actividad pondrían en riesgo una riqueza natural que el país desconoce (porque hasta ahora no se había invertido en caracterizarla científicamente) y seguramente provocarían una fuerte oposición por parte de la comunidad ambientalista colombiana.

Argos entendió que podía aprovechar el valor del paisaje, más que el del suelo, y con la asesoría de Ecoral decidió cambiar de planes e idear la construcción de un proyecto urbanístico u hotelero.


“Antes de decidir qué hacer con ese territorio, le propusimos a Argos que un equipo calificado de científicos describiera los servicios ecosistémicos que confluyen en el lugar, y también las amenazas a las que están sometidos estos ecosistemas. Así, la empresa conocería qué especies habitan ese territorio, qué zonas debería proteger y en cuáles sería viable construir. Los hallazgos de los expertos serían un aporte para la investigación científica del país”, explica Federico Botero.


Esta alianza se convirtió en el primer proyecto de investigación en ciencias del mar en Colombia contratado por un grupo económico del sector privado.


Por más de un año, Ecoral, con sede en Medellín, ha convocado al menos 16 doctores y 10 magísteres en ciencias del mar, principalmente de las universidades de los Andes y Javeriana (en Bogotá) y Eafit (Medellín), para adelantar investigaciones que permitirán conocer el verdadero impacto que tiene el Canal del Dique sobre las aguas litorales, playas, acantilados, manglares y corales de Barú.

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